8 de abril de 2014

Al alcance de tu mano

Típico, si estás en esta orilla quieres pasar a la otra. Lo mismo sucede con el campo y la ciudad. Encontrar el equilibrio perfecto es muy difícil.
Un finca que está ubicada a un kilometro de un pueblo de 1400 habitantes y a quince minutos de una capital de provincia.
Todos los servicios municipales en la casa : Alcantarillado público, agua municipal, luz , teléfono (ADSL ), basuras, etc. Recogida de niños para el instituto y todo lo que puedas imaginar aquí es posible.
Bueno, ya lo tengo todo, ¿ y ahora qué ?.
Muchas hectáreas para cultivar, plantar árboles o dedicarlas al ocio: Caballos, deportes, etc
La casa, con su patio cuadrangular permite todas las opciones : Hotel, diferentes casas rurales, albergue, venta, etc
El trabajo está hecho, solo falta dar la salida. ¿ Hacia donde ?. Muchas veces cuesta tanto trabajo alcanzar un sueño que cuando lo consigues no sabes cómo gestionarlo, es mi sensación.
Probablemente he abierto este blog para encontrar una solución a mis dudas. Iniciar la actividad empresarial o vender la finca para buscar otros objetivos.
Todo está tan estudiado, tiene tantas posibilidades, que no es creíble que alguien sea capaz de dejar una oportunidad así. Cuando las decisiones son familiares, la cosa cambia.


La Mancha de Don Quixote, un verdadero sueño para la mayoría de europeos que vendrían a ojos cerrados para vivir tranquilamente en un lugar de clima excepcional.

Del higiénico " amasao " a la nueva puerca cocina.

El amasado era, porque en poquísimos lugares permanecerá vivo, la comida de los cerdos hecha en casa. Se componía de salvado, cebada y agua normalmente.
La cuestión era poder mezclar ( amasar ) perfectamente los ingredientes. El punto de agua se notaba cuando cerrando el puño podía escaparse la masa con facilidad entre los dedos. Siempre pensaba que les tendría que estar delicioso, sería agradable y suave para tragar.
La nueva era de la gastronomía donde los maridajes imposibles, las composiciones hechas sobando los alimentos incluso los de textura blanda, los moldes y los pinturrajeados en los platos, se supone de salsa, me hacen recordar a los cerdos.
La cocina de autor no puede fracasar, el cocinero se auto- excusa con que debería ser así, mentira. No penséis que vamos a comulgar con ruedas de molino. Si a una mi…  Adriá ( si, el orador de facilidad de " palabla " ) le echa piñones y dice que es ajo de matadero, ¿ no lo creemos ?.
Habrá nuevas combinaciones sublimes, pero solo imaginar cómo organizan las composiciones en público manoseando hasta las viandas más fáciles de poner con un tenedor o cuchara, ¿ cómo será en la cocina con prisas ?


¿ Por qué nadie hace cocina tradicional ?, es difícil. Exceptuando en mi casa, nunca he comido algo de cuchara que llegue al calificativo de regular-malo, siendo generoso. ¿ Quien ha tomado unas patatas “ al montón “ bien hechas en un restaurante?. Es cierto que no sabemos lo que comen en su casa la mayoría de la gente.

Vivir en el campo

Para desear vivir en el campo es indispensable haber nacido en una ciudad. Empiezas pasando fines de semana en la montaña, todo es nuevo. La gente amable no son tus vecinos, no sabes nada de lindes ni usurpaciones, solo conversaciones de quien está más aburrido que una ostra con la garrota apoyada en el mentón.
El aire tiene un olor especial, se recuerda y lo agradeces cada vez que vuelves, es adictivo para quien aspira polución. Estás enganchado, la mierda no te parece suciedad. Al contrario que las uñas de los camareros, las cocinas de los restaurantes, los mediáticos cocineros tocando todo con las manos y babeando sobre las viandas. El montaje de los platos sin pinzas. Pagar para comer mierda de humano, aunque justificado para algunos si lo ordena a su legión operarios un famoso chef de imposible comunicación.
Entiendes lo higiénico que pueden ser las brasas, la combustión de la basura para hacer una torta o la imposibilidad de tocar la botella para beber. Recuerdas las babas compartidas en algún viaje con urbanitas, el nuevo invento del tapón succionador,  y te decantas definitivamente por la comida alrededor de una sartén con la exquisita elegancia de una   “ mojá “ y paso atrás. Siempre comiendo por tu lado.
Para la pulcritud e higiene se tiene que vivir en el campo. En mis viajes siempre he  podido averiguar en las zonas turísticas de montaña quien era de ciudad. Los más sucios, de grandes ciudades en temporada de trabajo.
Hay una esencia que se ha impregnado, todavía no entiendes nada, pasará mucho tiempo hasta que te des cuenta que nunca entenderás nada.  Punto de partida para iniciar la vida en el campo, sin querer ni entender ni explicar, solo vivir sin demostrar.
El aroma de un buen café, nada de puchero, de cafetera italiana y leyendo la prensa en tu ordenador, eso sí, a las 6.30 de la mañana amaneciendo desde tu mirador en el palomar